Consejo de Lonko demandan tierras usurpadas

04 de mayo, 2004

Es difícil establecer diálogos con un Estado que continúa su conducta de mantener como colonia al pueblo mapuche. Como botón de muestra basta recordar lo que pasó en marzo de este año, en Puerto Saavedra, donde el presidente Lagos deja esperando más de cinco mil mapuche, bajo la promesa de firmar un acuerdo sobre la Ley de Pesca. ¿Qué se puede esperar?... más participación, respeto...¿ de parte de quién?...

En el Territorio de Pikunwijimapu, el Consejo de Lonko con el fin de que el Estado responda a compromisos adquiridos por el ex encargado de las políticas indígenas de Mideplan, Jaime Andrade Huenchucoy, se reúne el 27 de abril con Marcelo Carvallo Ceroni, su actual subsecretario. La exigencia del Consejo de Logko es por la recuperación urgente de cinco territorios históricos mapuche, en las comunas de Panguipulli, Lanco, Futrono, La Unión.

“No queremos perder el tiempo, queremos llegar a un acuerdo concreto, de cómo se va a ser el seguimiento a estos fundos. Queremos una fecha de respuestas, para ver si tenemos esperanzas en recuperar nuestras tierras y si no, para qué continuar perdiendo el tiempo en estas reuniones”, dice enfático el Ñizol Logko, Augusto Nahuelpan.

Al fin, después de un día intenso de trabajo se concluye, en relación con la demanda territorial, que el subsecretario se compromete en un plazo de treinta días, presentar al Consejo de logko un estado de situación jurídica de la demanda y una estrategia de solución para cada caso. Y lo acordado con el anterior subsecretario, en relación con acciones concretas con alguna de estas comunidades tratadas, se incorporará a las propuestas del plan estratégico.

LAS TIERRAS DEMANDADAS Lanco y Futrono son poblados que se formaron bajo el robo de las tierras mapuche. El lof de Catrico lo confirma en Lanco, un fundo de 250 hectáreas que extiende sus límites desde el pueblo de Lanco (a 10 km. camino a Panguipulli, cerca de Purulon) con registro de titulo de merced, en 1909, a nombre de Silverio Andrés Caniulaf y que fue usurpado por Adolfo Stegmaier, y que en la actualidad sus descendientes continúan luchando por sus tierras. El Consejo destaca, que si el estado de derecho exige traspaso de transferencia de la propiedad de las tierras, en el fundo de Catrico, no se registra en bienes raíces ninguno de estos traspasos legales, por lo tanto, sigue vigente como propietario la familia Cañiulaf, y por lo tanto, todo título que se superpone es ilegal.

En otra comuna, en Futrono, la comunidad Llanquel, que tiene una escritura de propiedad sobre más de siete mil hás. y no pude ejercer sus derecho de vivir sobre sus tierras. “Aberración concreta – manifiestan los logko ante el subsecretario- porque no le es reconocido el título de escritura entregado por el mismo estado..., ¿cómo es entonces?... ¡la verdad, no se entiende a la ley!”. Y, que, además, “la Conadi por años se ha empeñado en desarmar a la familias de la comunidad Llanquel, como a todos los lof del territorio, usando como estrategia le entregas de “pedacitos” de tierras a un grupo de ellas, a veinte familias, de las cuarenta que sumaban para recuperar sus tierras”, resalta el ñizol logko Nahuelpan. Destacando, además que la propiedad de los Llanquel abarca lo que es hoy el pueblo de Futrono, y fundos aledaños.

Reclama el consejo, indignado por las condiciones que está a la comunidad, “vemos a las hermanas llorando, porque no tienen donde colocar un pie, y los políticos la tratan de “locas”, de “ignorantes”, además, sumados a los abogados de la Conadi que la tratan de convencer que es imposible ganar los juicios,” resaltan.

En la Unión, la situación no es mejor, la comunidad Ancapi Loncochino con título de propiedad indígenas, reconocida por el gobierno de Freire en 1823 con una superficie de mil quinientas hás, que actualmente, sólo quedan a su nombre 71,40 hás; y, que la Forestal Valdivia pretende inscribir a su nombre arrebatándoselas a los mapuche e incluso llegando al extremo de desalojar a las familias. “Llegaron con camiones de la Forestal con hombres armados, en noviembre del 2003, al interior del campo y echaron a las familias, y... hasta el día de hoy, siguen explotando sus bosques”, destaca la werken Marina Naipallan.

Y en Panguipulli, en Coz Coz, comunidad de Carmela Tripayante donde la ley actual reconoce sus títulos ancestrales, pero que espera que por años los recursos para la recuperación de sus tierras. En este caso se encuentra bastante avanzado y solo falta la voluntad política para resolverlo ya sea judicial o por la bajada de recursos compensatorio.

Además, de entregar propuestas de solución para el tema de las tierras y territorios, dentro de treinta días, el subsecretario se comprometió a concordar con el Consejo de Logko una calendarización para ir buscando las soluciones a los temas que quedaron pendientes en carpeta.

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