COMUNICADO MAPUCHE
Senado chileno impide creación de comuna Pewenche
27 de mayo, 2004
En el Senado, la derecha y la Concertación hicieron fracasar el proyecto de ley que creaba la comuna de Alto Biobío. Esta creación era uno de los compromisos asumidos por el gobierno de Lagos, al transar con las familias pewenche su salida de Ralko.
Podemos analizar que por tratarse de materia de ley, no estaba en manos del Ejecutivo el conceder o no la creación de una comuna. Una vez más, un gobierno chileno ofreció a los mapuche algo que no tenía.
Pero considerando que el gobierno se comprometió a conseguir con los senadores de la Concertación y otros, la aprobación de la ley, veremos que en ningún caso cumplió: al proyecto (y al gobierno que lo propuso) le faltó un solo voto en el Senado para obtener la mayoría necesaria. ¿Porqué? Pues por enfermedad del señor Frei (el mismo que aprobó la construcción de la represa, con intereses económicos personales y de clan en el asunto), éste no pudo estar en el Senado. Podríamos comprenderlo, y de paso ofrecerle la asistencia de una machi. Pero lo que es inaceptable, es la ausencia en el Senado al momento de votar el proyecto de ley, de los señores Carlos Ominami y Nelson Ávila.
La Concertación no podía comprometer los votos de la derecha. Es hasta biológicamente normal que la derecha, la continuidad política de la Dictadura, no solo defienda los intereses de los poderosos como la Endesa, sino que intente seguir perjudicando al pueblo mapuche. Los senadores designados por las fuerzas armadas, argumentaron que una nueva comuna en sector pewenche ponía en juego la seguridad nacional: siguen soñando con tener una guerra con Argentina, la que no hicieron cuando estaban en el poder. Lo que no es normal, es que muchos mapuche sigan votando por políticos de la derecha (en el parlamento o en los municipios), vendiendo su voto por limosnas y no por otra cosa, ya que aunque se arrimen a los poderosos y adinerados (algo que se ha dicho ser normal en la cultura), éstos nunca nos devolverán los favores electorales sino con migajas. Incluso migaja sería la comuna pewenche (una llapa dentro de la transacción de septiembre del 2003), pero ni eso concedieron a nuestra gente.
Pero lo que se esperaba, era que la Concertación, para no seguir perdiendo credibilidad entre los mapuche, no pudiese controlar a su gente para obtener la mayoría mínima que le hubiese permitido cumplir su palabra.
El señor Ominami fue miembro del MIR y aunque hoy es socialista, siempre le va a penar no su pasado, sino la forma como ha renegado de sus ideas en el presente. ¿Recibió la orden de negar su voto al proyecto para boicotear éste desde el gobierno mismo? Si es así, ¿aceptó sacrificar su imagen quedando mal él y no otro de su coalición? ¿No tenía ningún interés en beneficiar a los pewenche? Ominami ha sido ministro, no son pocas sus responsabilidades con la llamada transición a la democracia y con las altas responsabilidades. ¿O es que consecuente con sus antiguas ideas, hoy quiso boicotear el proyecto legal para ayudar a levantar una tormenta contra el gobierno? Como creemos que en el fondo es un concertacionista consecuente con su sistema, lo responsabilizamos personalmente de este acto por el que el compromiso entre el gobierno y las familias pewenche de Ralko ha sido burlado.
Esta nueva burla a los acuerdos de septiembre de 2003 (cuyo éxito, el gobierno atribuye entre otros a Huenchumilla) se ha unido a que no ha habido gestiones para devolver la libertad al dirigente Víctor Ancalaf, otro punto acordado en la transacción de Ralko y que por depender del poder judicial, tampoco estaba en manos del gobierno el concederlo, si bien el gobierno podía bajar el perfil del proceso contra Ancalaf, algo que tampoco ha hecho. Además, y esto sí dependía absolutamente del Ejecutivo, no se tomaron las medidas para evitar la inundación del cementerio de Ralko, en absoluta transgresión de tratados internacionales sobre la protección al patrimonio cultural, así como de la ley 19.253, en cuanto ésta protege los espacios culturales indígenas. Por todo ello, estos incumplimientos pueden llevar a que en el conflicto de Ralko se pueda anular todo lo obrado y el tema podría volver de un momento a otro a fojas cero.
El señor Nelson Ávila, que formalmente no es de la Concertación pero que ideológicamente sigue vendiendo su imagen de intransigente e izquierdista, con su omisión a favorecer una aspiración de un sector pewenche se ha burlado de todos los mapuche, de todos los que creen en su progresismo e incluso de su propio electorado, entre los que hay muchos mapuche que la próxima vez no le hará el juego. No podemos omitir que Ávila es yerno del senador designado Enrique Silva Cimma, radical que se ha alineado junto a la extrema derecha para atacar desde el Senado a nuestro pueblo. Por algo, Silva es compañero de filas del usurpador Juan Agustín Figueroa.
La palabra empeñada del gobierno, de sus negociadores y políticos, una vez más ha sido defraudada: algo que la cultura mapuche no acepta. En términos jurídicos, se configura un incumplimiento.
Las transacciones de 2003 causaron malestar y frustración entre muchos que siempre creímos en la justicia de la causa de las pu ñaña y de los pu wechekeche pewenche. Pero viniendo el acuerdo de ellos, que serían los más afectados si el conflicto se agudizaba, tuvimos que respetar su decisión. Pero ahora los acuerdos están siendo echados por tierra, como pewén tirados por el hacha criminal del usurpador. Ya han sido burladas las paces de Huenchumilla, los senadores han echado a correr la flecha.
Algo tienen que decir Ominami y Ávila, de cara a nuestro pueblo y a los chilenos que dicen representar. Algo tiene que decir el partido de Ominami, ya que el régimen es partidista y no está allí por sus solos méritos personales. Algo tiene que decir la DC, el partido de Frei y de Huenchumilla, que tantas veces ha sido nefasto para el pueblo mapuche. Algo tienen que decir los mapuche concertacionistas, especialmente los vinculados a los partidos que están quedando mal con todo esto. Algo tendrá que decir la dirigencia mapuche a partir de ahora, con vista a las próximas elecciones.
Mucho queda por hacer, para que se disipe el malestar que tiene nuestro pueblo y para retomar la confianza en el sistema político dentro del cual transcurre nuestro quehacer de hoy. No quisiéramos desahuciar esta vía política.
José Llancapán
Consejero Indígena Urbano
Arturo Coña. Comisión
Jurídica Indígena Urbana Warranka.
Carlos Ruiz. Centro Mapuche de Estudio y Acción.