Comunicado Público Mapuche
18 de enero, 2004
Ante la detención de los Lonko Pascual Pichún y Aniceto Norín
En estos días se ha consumado un acto más en la historia de represión a nuestro pueblo, por parte del Estado chileno, al apresar a los lonko Pascual Pichún y Aniceto Norín y al condenar a diez años de prisión al peñi Víctor Ancalaf. Se ha ejercido un nuevo acto de terrorismo de Estado, que al perpetrarse en la persona de nuestros lonko, recae en contra de todo nuestro pueblo.
Dos juicios no probaron la culpabilidad de los lonko, pero el poder, el dinero y las influencias políticas de Juan Agustín Figueroa consiguieron retorcer una vez más la administración judicial de este país, condenando a nuestros hermanos bajo la figura de una extraña amenaza terrorista que ya ha pasado a la memoria de nuestro pueblo como una forma más de amedrentarnos para oprimirnos impunemente.
Esta política de terror de estado quiso castigar a nuestro pueblo por el miedo, pero no lograron rebajar ni amedrentar a nuestros lonko, quienes no resistieron la acción estatal y enfrentaron su aprehensión con dignidad que los honra.
La señal que el gobierno y el Poder Judicial ha lanzado hacia el gran capital es inequívoca: en este país se castiga a cualquiera que amenace hasta con su presencia a los intereses de los poderosos que ocupan nuestras tierras y destruyen nuestras formas de vida. Pero también es inequívoca la señal que hoy han mandado a nuestro pueblo: el Nuevo Trato que nos ofrecieron ha resultado ser peor que el que regía antes.
Estas señales y actos de persecución han sido realizadas con la complicidad de todos los partidos políticos, a pesar de los esfuerzos realizados por amigos de nuestro pueblo que han solicitado otra actitud al gobierno chileno y a la Concertación. Nos extraña que muchos chilenos que sufrieran en carne propia los abusos y atrocidades de una dictadura genocida y etnocida, hoy sean los mismos que ahora que gozan del poder, son instigadores y cómplices de los atropellos contra nuestro pueblo. Quedamos con el sentimiento de que para nuestro pueblo no hay democracia, seguimos regidos por las mismas leyes y los mismos procedimientos de terrorismo estatal que utilizara la dictadura.
Estábamos esperando los anuncios que hiciera el Presidente de la República a los dirigentes indígenas al recibir entre discursos y agasajos el informe de la Comisión de Verdad y Nuevo Trato. Ya pasaron los 20 días anunciados entonces y lo que hemos recibido en este tiempo no son sino actos represivos: amenazas y detenciones contra ex comisionados, condenas judiciales a hermanos nuestros, impunidad a la ejecución extrajudicial de nuestro peñi Alex Lemún, postergación indefinida de la mínima reparación en favor de nuestro pueblo. Nos unimos a las palabras que dijera con voz tranquila don Pascual Pichún: bajo los gobiernos democráticos que nosotros mismos ayudamos a instalar, hemos tenido más presos y perseguidos que bajo la dictadura que no tuvimos miedo en combatir.
Nuestros lonko han sido apresados bajo despliegues inusitados de fuerza represiva, actos innecesarios de atemorización, que contrastaron con la serenidad que presentaron nuestras autoridades ancestrales. Esta paz desmiente el carácter de peligrosidad que el gobierno ha pretendido cargar contra ellos. Esta actitud nos da más fuerzas para luchar por los mismos medios pacíficos que nos han caracterizado, en favor de la liberación de nuestros hermanos y hermanas apresados por el Estado chileno.
Mientras la ciudadanía chilena se siente atemorizada frente al aumento de la delincuencia, en lugar de prevenir o corregir esta situación el estado represivo carga todo su peso sobre la gente de nuestro pueblo. Nos sentimos discriminados una vez más, como víctimas principales de la represión.
Hoy se prueba la efectividad de la reforma judicial como método de represión y amedrentamiento a nuestro pueblo. Las señales del gobierno chileno (autor de la reforma) son claras: el pueblo mapuche sigue postergado y reprimido.
Manifestamos que somos uno solo con nuestros lonko y sus familias. El maltrato en su contra ha sido un ataque contra nosotros. A ellos dirigimos hoy nuestra acción fraternal. Buscaremos por todos los medios su liberación y la de todos nuestros prisioneros.
Llamamos a nuestros hermanos y hermanas mapuche y de todos los pueblos originarios a expresar de diversas formas su solidaridad con los prisioneros y sus familiares, víctimas de la represión terrorista del Estado.
Consejería Indígena Urbana
Comisión Jurídica Indígena Urbana Warranka
Centro Mapuche de Estudio y Acción
Organizaciones indígenas urbanas
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Enviado: carlosruizr@entelchile.net